Terminado es mejor que Perfecto.

Si eres alguien que haces ajustes sin parar a lo que efectúas y tienes complejidad para dar por terminadas las labores por el hecho de que tienen “Detalles” para reparar, entonces padeces de Perfeccionismo, y esto está bien hasta el momento en que interrumpe tu productividad.

Debo confesarte que esto de la Perfección era una de mis debilidades y a veces se transformaba en una disculpa para no avanzar. Me quedaba concentrada en que quedase todo perfecto, mas cuanto más examinaba, más lo arreglaba, esto cara que se difiriera mi trabajo. Era como mi circulo vicioso.

Te comprendo en qué momento consideras que al estar enormemente comprometida con lo que haces, deseas que todo sea perfecto, mas el ir gastando en demasía tu tiempo en “pulir detalles” no es preciso si el producto o bien servicio está terminado. Por esto deseo contarte que el perfeccionismo es un arma de doble filo por el hecho de que puede terminar con tu productividad y con tu éxito.

Si esperas a lograr la perfección, jamás la lograrás, por el hecho de que conforme mejoras tu producto o bien servicio tus estándares de perfección van a aumentar, lo que te va a llevar a proseguir trabajando por más perfección. Esto entonces se transforma en tu círculo vicioso.

Mi consejo: Trabaja por el progreso,

no por la perfección.

Aplica: “Hecho es mejor que perfecto”. Lo esencial es finalizar lo que haces, ya entonces va a haber tiempo de mejorarlo si es preciso. Mas enfócate en finalizarlo, de este modo vas a dejar a un lado la busca “paralizante” de la perfección. La mayor barrera para finalizarlo todo es opinar en la voz de tu cabeza que dice: «No es suficientemente bueno todavía».

Comenta tu experiencia con el perfeccionismo y cuéntame de qué forma ha paralizado tus avances.

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