Señales de que eres una Mamá Agobiada.

Hace ya un tiempo atrás llegué a sentirme estresada, deseaba hacer muchas cosas y sentía que jamás era suficiente, me afirmaba a mí misma: la vida de mamá es un acto de malabarismo. Me persuadí entonces que esa sensación era normal, la maternidad demanda efectuar múltiples labores que para muchas mamás nos resultan apabullantes.

A mamá le toca encargarse de su bienestar personal, el de sus hijos, y habitualmente asimismo de la administración del hogar y de ocupaciones laborales fuera de casa. Todavía en las mejores circunstancias, diariamente toda mamá encara cambios y situaciones que precisan soluciones y que se resuelvan, sean menores o bien mayores.
Alguien me afirmó que estaba padeciendo de agobio y que eso lo sufrían todas y cada una de las madres.

Mas, ¿Qué es el Agobio?

El agobio se define en el diccionario como: “El estado de cansancio mental provocado por la demanda de un desempeño superior al normal; acostumbra a provocar diferentes trastornos físicos y mentales”.  De allá se resume que el agobio es una reacción natural a presiones físicas, sensibles y ambientales.

Toda la familia se daña cuando el agobio de mamá está fuera de control, singularmente los pequeños pequeños. Se ha probado que hasta los fetos responden perturbados cuando la madre siente agobio. Y bajo la repercusión del agobio extremo, la mejor mamá puede romperse en pedazos sin saber de qué manera manejar sus emociones.

Mientras que medran, los pequeños aprenden de los adultos de qué manera manejar su agobio. Por tanto, reconozcamos las señales y síntomas de nuestro agobio, y aprendamos a aplicar soluciones sanas que nos dejen eludir sus efectos perjudiciales y gozar el fantástico malabarismo de la maternidad.

Hay una larga lista de señales y síntomas que se manifiestan en el cuerpo y en la conducta, mas solo mentaré ciertas que estudié.

Incremento de ritmo cardiaco, respiratorios, presión sanguínea y muscular.

Cambios en la digestión (acidez, estreñimiento, diarrea, etc.).

Los patrones de sueño cambian (insomnio, pesadillas, etc.).

Variación en tus niveles de energía (agotamiento, agitación).

Dolores, atribuyas, infecciones y enfermedades brotan o bien se empeoran.
Sientes ansiedad, tensión, nerviosismo, preocupación excesiva, miedos, temblores y también incapacidad de relajarte.

Sensaciones de depresión, decepción, tristeza, abulia, culpa excesiva y también incapacidad de gozar.

Sentimientos de irritabilidad, ira súbita y enfurezco incesante.

Desatiendes tu apariencia personal.

Desatiendes tus obligaciones y responsabilidades.

Complejidad para concentrarte, rememorar, tomar resoluciones y solucionar inconvenientes.
Dejas lo comenzado sin acabar.

Te aíslas de familiares y amistades.

Discutes y riñas con tus seres queridos.

Dejas de practicar pasatiempos agradables.

Comes de más, aun cuando no tienes apetito.

Aumentas el consumo de cafeína, nicotina, alcohol, entre otros muchos.

Desarrollas hábitos inquietos, como comerte las uñas y crujir los dientes.

Tratas de escapar pasando horas frente a la TV, el teléfono celular y la computadora.

Cuando reconocí la presencia de síntomas del agobio en mi, era hora de contestar, actuar y buscar soluciones.

En la próxima publicación te compartiré cuáles son ciertas medidas recomendadas para el manejo del agobio en la maternidad. Yo misma practiqué ciertas.

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